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| PULIRULA
/ ARCADE GEARS |
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| Sistema: SEGA SATURN |
| Formato: 1 x CD-ROM |
| Hardware: - |
| Lanzamiento: 28.08.1997 |
| Marca: XING |
| Desarrollador:
XING | |
No era
la primera vez que Xing lanzaba una conversión de una recreativa
clásica a un sistema doméstico, pero Pulirula de
Saturn sí supuso la inauguración del sello Arcade Gears, destinado
a acoger una serie de juegos originarios de los salones en unos años en
los que la fiebre retro comenzaba a dejarse notar con fuerza.
Un sello, por cierto, bajo el que se barajaron (y anunciaron)
títulos como Edward Randy, que, por desgracia, jamás vieron la
luz. Y no deja de resultar sorprendente que el escogido para ello
fuera este Pulirula, hijo de la gran Taito y su sistema F2,
alumbrado en Noviembre del 91 y de repercusión más bien escasa (quizás el hecho de coincidir con los poderosos Spider-Man de Sega,
The Simpsons de Konami y The King of Dragons de Capcom, colegas de
género, tuvo bastante de culpa).
O quizás fue que Pulirula fue un programa peculiar. Nadie diría
que un juego con un comienzo tan inocente, tan naïf, fuera a
convertirse tan abruptamente en una desmesurada hipérbole con
semejante contenido de surrealismo y humor cabaretero. Una peculiaridad
estético-narrativa desarrollada también a nivel técnico; Pulirula combinaba
un tratamiento de los sprites y escenarios en base a colores
planos como pocas veces se habían visto antes con un enorme número
de gráficos digitalizados y algunos efectos de scaling,
rotaciones y transparencias, dando origen, en
muchos momentos, a unas composiciones visuales al más puro estilo
del ready-made de Duchamp.
Lamentablemente, Pulirula era también demasiado peculiar en su
mecánica. La base era herencia directa de Golden Axe (un botón
para el ataque, otro para el salto, y un tercero para las magias,
aunque sin posibilidad de correr, cargar o similares), la puesta en
práctica era, en cambio, radicalmente distinta. En Pulirula, la
gran mayoría de los enemigos genéricos sólo requieren de un golpe
para morir (en realidad, son devueltos a su estado fáunico
original para poder ser recogidos acto seguido y ganar puntos), lo que elimina automáticamente la clásica
dinámica del combo para dar paso a un sistema basado en la
precisión, en el cálculo certero del rango de tu golpe. Y es que,
dependiendo de la dirección marcada con el joystick justo
antes de pulsar el botón de ataque, el golpe será más o menos
distante y cubrirá un arco vertical más o menos amplio. Su
ejecución es más difícil de lo que deja intuir la teoría, a lo
que se añade cierta confusión a la hora de calcular la posición
exacta de determinados enemigos (o de su núcleo vital) y, en
consecuencia, el tipo de ataque que requieren. Las magias (o bien podríamos llamarlas
bombas), toman distinta forma aleatoriamente, salvo la que es
ejecutada en el modo de dos jugadores cuando ambos pulsan
simultáneamente el botón correspondiente, que es única y tiene un efecto
verdaderamente devastador.
La versión Saturn de Pulirula es un calco de su homónima arcade,
con algún cambio en las posibilidades de configuración, unas
transparencias mejoradas en la fase del hielo y el único
extra de un librito realizado por el staff de la revista
Gamest que explica paso a paso el desarrollo del juego. Que siempre
se agradece. c
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Muchos
no lo terminan de asumir, pero la llegada de las consolas de
32 bits a nuestros hogares supuso algo más que una evolución dimensional. Hasta ese momento,
era |
prácticamente
impensable que un coin-op más o menos
contemporáneo tuviera una réplica
perfecta en las máquinas domésticas, si exceptuamos esos
monstruos tecnológicos que fueron el ordenador X 68000 y el
sistema FM Towns, y dejando el caso Neo-Geo a un lado, claro
está. Encontrarse con iniciativas como la de
Xing, destinadas a hacer justicia a todos aquellos arcades
de relevancia para los que, por las limitaciones técnicas del
momento, las desarrolladoras ni se planteaban una
correspondiente versión doméstica, resulta más que
seductor de antemano.
Lo cierto es que Pulirula tuvo ya una conversión excelente
precisamente para FM Towns de manos Ving (nada que ver con
Xing aparte de su afición por las conversiones de
recreativas), y no es difícil adivinar el porqué. La experiencia
de ver jugar con Pulirula por primera vez es algo que no se
olvida. Los grotescos gags visuales llegan tan
inesperadamente que uno no sabe si está viendo alucinaciones.
El humor a caballo entre lo soez y lo onírico es, en este
título, la baza fundamental. Y en este sentido,
Pulirula es único en su especie. Gráficamente (y, por qué
no, también musicalmente), Pulirula es una melange
que te lleva del anime más infantil a composiciones
típicamente dadaístas sin transición alguna, sin venir a
cuento. Eso sí, con un magnífico diseño de los personajes
protagonistas, un soberbio uso del color y puntuales efectos
visuales que, teniendo en cuenta la fecha del programa
original, son más que decorosos. Ah, y unas melodías
producidas por Zuntata que cumplen con dignidad, aunque
están lejos de sus mejores trabajos.
Pero, a pesar de toda esta sugerente premisa, Pulirula no es
capaz de ofrecer una mecánica realmente adictiva. No es un
juego difícil ni tampoco rematadamente simple, pero el
sistema de combate, de interacción con los enemigos no
termina de funcionar, de resultar lo suficientemente
explícito. Su longitud es muy escasa (huelga mencionar lo
inapropiado de usar más de un crédito por jugador en este
tipo de programas), como lo es la variedad de los enemigos,
y, más allá de la sorpresa y las risas iniciales, Pulirula
no invita a seguir practicándolo, mucho menos a catalogarlo
como clásico, por muy excitante que nos resulte esta
iniciativa llamada Arcade Gears. Sin embargo, es
evidente a quién han destinado el producto: a aquéllos que
adoraban la máquina original, los cuales no se sentirán
decepcionados en lo más mínimo, pues Xing ha tratado con
un mimo exagerado esta conversión, como muestran los casi
imperceptibles tiempos de carga o la inexistencia del nombre
de la compañía en la pantalla de título. Para ellos va.
Recap
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